MUSIC: Augusto Gentile
¡Déjeme que la acompañe, ricurita, vida mía, no desprecie mi querer! Aquel hombre me decía así un día y otro día al pasar por el taller; sola y triste con mi anhelo, un amor ambicionaba que me diera su consuelo; aquel hombre fue el primero que un cariño me brindara con el lujo y el dinero.